El Gálata moribundo también llamado Galo moribundo, es una antigua copia romana en mármol de una estatua griega ya desaparecida, probablemente hecha en bronce, que fue encargada entre 230 y 220 a. C. por Átalo I de Pérgamo para conmemorar la victoria sobre los gálatas. La base sobre la que se apoya actualmente fue añadida tras su redescubrimiento. La identidad del escultor se desconoce, pero algunos sugieren que Epígonas el escultor de la corte de la dinastía atálida, pudo haber sido el autor.
domingo, 28 de julio de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
"Mucho se ha escrito sobre el mito de Narciso y Eco - contenido en el Libro III de Metamorfosis de Ovidio - pero a decir cierto no hay explicación del mito que pueda expresar la profundidad de su misterio metafísico. El amor de Narciso a sí mismo, no es sino el amor de la Belleza a Sí misma, amor que necesariamente rechaza toda alteridad.
Así como Dios se ama a Sí mismo, y a tenor de verdad, todo amor es un simple reverbero de ese único amor real y sustancial, así la Belleza, en tanto resplandor del Ser, no puede sino considerarse, amarse y poseerse a sí misma. De esta forma se torna comprensible que Narciso repudiera metafísicamente a Eco en tanto ésta incurría en la necesidad de la alteridad, es decir, en la discontinuidad del Ser y por ende en la no-completud. Todo amor a un otro de sí es inmoral en tanto no expresa el continuo del Ser".
"Narciso"
Óleo sobre lienzo
Karl Pávlovich Briulov o Brulov (1799-1852)
domingo, 23 de junio de 2013
"En la Belleza, como en la Filosofía, no hay posibilidad alguna de alteridad...La existencia del otro es casi la pretensión de un vacío en el seno de la perfección...En donde hay Belleza ,hay Soledad, en donde hay Metafísica, hay continuidad del Ser"...
"Moonlit Seascape"
Óleo sobre lienco - circa 1902
Thomas Moran (1837-1926)
domingo, 26 de mayo de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
"Lo propio de la filosofía, en el sentido de racionalidad acerca del ente, es la inteligibilidad de la unidad desde la multiplicidad, pero lo propio del arte es la intución de la Unidad en sí sin partir de la experiencia de lo múltiple, podría decirse entonces, que la esencia del arte es lo Uno de la Unidad y no la unidad en tanto principio de intelección de lo múlitple".
Fresco - "Pentecostés" - circa 1305 - Capilla Scrovegni - PaduaVer más
Giotto di Bondone (1267-1337)
domingo, 12 de mayo de 2013
"Así como el Espíritu Santo informa la forma de Cristo en el alma, así la Belleza informa al ente de un resplandor que ni siquiera su esencia metafísica puede atribuirle de suyo. Si la esencia torna al ente ascible para el conocimiento, la Belleza lo torna luminoso...sosegada y evidentemente luminoso".
"Pentecostés"
El Greco
Óleo sobre lienzo - circa 1597-1600
Museo Nacional del Prado
domingo, 7 de abril de 2013
"Existe algo misterioso en el texto del Evangelio según San Juan, esencialmente en lo que acaece en Cristo Resucitado; misterio que debe ser referido a la Belleza. En el instante en que María Magdalena reconoce al Señor, éste le ordena "Iam noli me tenere" (Juan 20, 17) mientras que en la aparición del Señor a los Apóstoles, éste le ordena a Santo Tomás "Infer digitum tuum huc et vide manus meas et affer manum tuam et mitte in latus meum" (Juan, 20, 27). Ahora bien, ¿por qué tal antítesis, por qué tal aparente oposición?.
En el caso de María Magdalena se contempla el intento del alma de asir la belleza del Señor, es decir, de incardinar el éxtasis en el alma, mientras que el movimiento de la belleza verdadera es inverso al natural, pues lejos de tornarse asible, toda ella posee al alma que intenta poseerla..."El ciervo caza al cazador que lo contempla"...Pero en el Apóstol Santo Tomás la misma Belleza se torna, no sólo contemplable ad faciem, sino palpable. La expresión latina es contundente, pues el mismo versículo comienza con el imperativo presente "infer", es decir, "ingresa dentro"...¡Qué misterio insondable por el cual la misma Belleza exige, clama, ruega y ordena al alma que ingrese a la sacralidad de sus llagas luminosas!...En ambos versículos, a pesar de la aparente paradoja, se encuentra la misma realidad: "es necesario ingresar, extáticos, en el claustro de la Belleza"...y en su seno abandonar toda posesión, toda tensión trascendental, todo movimiento, toda palabra...y en su seno dejar que toda Ella sea en toda el alma, y toda el alam arrasada en la lumbre de Toda Ella".
"La incredulidad de Santo Tomás"
Óleo sobre lienzo - - circa 1601 - Palacio de Sanssouci, Potsdam, Alemania
Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571 – 1610)
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