sábado, 30 de junio de 2012

"En la Belleza se realiza el más profundo de los silencios. La ciencia es esencialmente lógica, es decir, se entronca en el logos argumentativo, de allí que sea impensable una ciencia del silencio o una ciencia tácita. Y aún en la misma metafísica hay lógos pues ésta no es otra cosa que un decir del Ser y la misma inteligibilidad del Ser irrumpe en palabra. Pero en la Belleza no hay palabra, incluso en las mismas artes que se sostienen en la palabra, de manera estricta, no hay lógos...¿Por qué se realiza tal silencio en la Belleza? por su misma precontensión metafísica. En Ella todo es un continuo tal que no existe elemento híbrido alguno que aniquile su propia difusividad. La palabra viene a ligar ese hiato extraño entre Ser y ente o entre el Ser y la ciencia acerca del mismo. Pero en la Belleza no hay saltos posibles, no hay discontinuidad de la lumbre. Todo Ella es Ella en cada una de sus partes, y al carecer estrictamente de partes, toda Ella es una pura autoposesión de su misma luz".





"La educación de Cupido"
Óleo sobre lienzo - circa 1529 - National Gallery of London
Antonio Allegri da Correggio  (1489-1534)

viernes, 29 de junio de 2012


"El Ser y la Nada se dicen recíprocamente. El Ser es Nada de lo que no sea Ser y la Nada es Ser en el sentido que es la misma plenitud, es decir, ella expresa su propia mismidad. En cuanto a la Belleza no hay posibilidad de predicación recíproca puesto que no hay posibilidad de predicación entre la causa ejemplar y la causa deficiente. En la Belleza Ser y Nada son uno y lo mismo tal que la Fealdad carece de término alguno a fin de ser predicado en oposición a la Belleza. La Belleza es la plenitud del Ser y su misma difusividad y la misma Belleza es Nada en tanto, que en virtud de su misma plenitud, no es posible ser predicada de manera analógica. Todo Ella es una mismidad".




Fotografía perteneciente a la colección "Sculpture Collection" de Marcos Pergón

jueves, 28 de junio de 2012

"Lo bello es trascendental, se identifica con el ente, es convertible con él, aporta la distinción de razón en tanto dice relación al conocimiento, a la voluntad y agrega la claritas, lumen con que el ente se manifiesta y provoca el gozo en una contemplación que no posee sino que se expande, abre a la riqueza inagotable de toda realidad. El pulchrum es splendor esse y representa la máxima expansión del ente, la perfección de ser llevada a su definitivo apogeo".




"La Resurrección de Cristo"
Óleo sobre lienzo - circa 1584-1588
Iglesia del Santísimo Redentor - Venecia
Francesco Bassano (1549-1592)

miércoles, 27 de junio de 2012

"En la predicación veritativa el ente es contenido en razón de su acto de existir de allí que la existencia corresponda al juicio que es el lugar de la verdad, pues la verdad - en tanto predicación lógica - dice de la existencia real. La esencia, por otra parte, es contenida en el concepto que es la primera operación del intelecto en tanto capaz del ente, más el concepto parece no expresar la verdad existencial de la cosa sino sólo su quididad. Dicho esto es necesario que nos preguntemos si la Belleza corresponde ser dicha de la verdad del ente, es decir de su existencia, o de la quididad de su esencia. Si la Belleza fuera dicha de la verdad del ente ésta referiría sólo a su acto de existir por lo cual la Belleza sería predicada de una sola forma a todos los entes, tanto reales como posibles, incluso al Ser mismo en virtud de su existir. De ser dicha de la esencia la Belleza sería predicada de acuerdo a grados de perfección, es decir, de acuerdo a la simplicidad o composición de la misma. Por lo tanto, en este segundo aspecto, la Belleza supondría el mayor acercamiento o alejamiento de la simplicidad en Sí. A partir de ello deberá concluirse que la Belleza no  puede ser predicada del ente en tanto existente o del ente en tanto verdadero sino sólo de la esencia en tanto que existe, por ende la Belleza es anterior a toda existencia y por ello mismo es una con el Ser cuya esencia es Ser mismo".




"El progreso del Amor: la Búsqueda"
Óleo sobre lienzo - circa 1773 - Frick Collection - New York
Jean-Honoré Fragonard (1732-1806)

martes, 26 de junio de 2012

"La Belleza supone conocimiento. Santo Tomás de Aquino, al referirse a lo bello, lo define como aquello que "place a la vista" por lo cual exige que la contemplación de lo bello suponga un cierto conocimiento. Ahora bien qué tipo de conocimiento se da en lo bello y qué tipo de conocimiento se realiza en la Belleza. En lo bello el conocimiento supone la connaturalidad, es decir, la potencia innata de captar la esencia inteligible substante detrás del movimiento de lo sensible, más en la Belleza sólo existe un sólo conocimiento que es el contemplativo. La contemplación, en tanto inhabitación de lo sacro, supone un estar en lo numénico, vale decir en la esencia misma, más aún, en el Ejemplar mismo. Si en la captación de lo bello, el conocimiento por connaturalidad religa, de manera inmediata, con la esencia, en la contemplación de la Belleza el alma se hace a Ella misma, es decir, el rayo regresa al foco del cual es su esplendor".



"Apolo y las Musas"
Óleo sobre lienzo - circa 1756
Pompeo Batoni (1708-1787)

domingo, 24 de junio de 2012

"La Belleza supone contemplación, es decir, un estar en lo sacro. La misma palabra "contemplación" lo indica pues ésta signfica un inhabitar en la apertura de lo divino, es decir, un estar en la lumbre numénica. Que la Belleza suponga inteligibilidad es verdadero pero la misma debe entenderse, no como efecto de una relación para con un intelecto, si no como pura simplicidad metafísica. Todo lo simple es inteligible de allí, que la misma Belleza es pura inteligibilidad. Ahora bien, si todo lo inteligible posee realidad no queda más que afirmar que la Belleza es lo máximamente real, es decir, es Ser mismo. La Belleza no es entonces un trascendental predicable sino es el mismo Ser bajo la consideración de la Luz".



"Psique reanimada por el beso de Eros"
Museo del Louvre
Antonio Canova (1757-1822)

sábado, 23 de junio de 2012




"El Sátiro y la Bacante"
Jean-Jacques (James) Pradier
(1790-1852)
"Hemos dicho, de manera muy general, que el espíritu y su be- lleza artística son superiores a la belleza natural, o que están por encima de ella. Pero con ello apenas hemos afirmado nada, pues «superior» o «por encima» es una expresión totalmente indetermi- nada, la cual designa la belleza natural y la artística como si estu- vieran yuxtapuestas en el espacio de la representación, indicando así una diferencia meramente cuantitativa y, por tanto, extrínseca. En verdad, lo superior del espíritu y de su belleza artística sobre la naturaleza no es algo puramente relativo. Más bien, el espíritu •es por primera vez lo verdadero, que lo abarca todo en sí, de modo que cualquier cosa bella sólo es auténticamente bella como partí- cipe de esto superior y engendrada por ello. En ese sentido, lo bello natural aparece solamente como un reflejo de lo bello pertenecien- te al espíritu, como una forma imperfecta, incompleta, como una forma que según su substancia está contenida en el espíritu mismo".  Hegel, "Lecciones sobre Estética" - Introducción.